Grandes Cantantes Criollos
Una Morena de Oro, la cual vivió en la miseria y murió en la gloria un día de la canción Criolla
allá en el año 1973. Nuestra querida Luchita, nació el 19 de julio de 1936, en el barrio de Aromito en el Rimac. Su verdadero nombre era Lucia Sarcines Reyes. Su padre don Tobías Sarcines, murió cuando Lucha solo tenía seis meses de nacida. Su madre doña Lucila Reyes hacía hasta lo imposible para sacar adelante a su familia, que estaba compuesta por 16 hijos. Lucha en la edad del colegio se dedicó a cantar en la vía pública, algunos centavos le servían para subsistir en forma precaria. Una noche se produjo un incendio, y en medio de gritos y voces de alarma, Lucha fue salvada de morir en medio de las llamas.
La familia Sarcines-Reyes, ya destrozados por la vida, se van a vivir a un cuarto en el callejón del fondo de la calle de Mercedarias. Un recinto famoso en donde se reúnen cantores y guitarristas de los Barrios Altos. Las jaranas son frecuentes. Allí se congregaban Felipe Pinglo, "El Cholo" Nicolás, Pedro Espinel, "El Mono" Olivo, Reynaldo Adrianzén, Samuel Joya, entre otros.
Luego de unos años, en los cuales su madre enfermó, se fueron a vivir a Breña, pero Lucha decidió separarse de su Madre porque ella ya tenía otro compromiso. Su pasión por el canto seguía intacto, su tío Carlos Ortiz, era un guitarrista y cantor de
Es por todo esto por todos sus logros, que se hizo conocida, por las calles le gritaban ¡Ahí va la negra Lucha!, ella airosa caminaba y saludaba, como siempre humilde ella. José Lázaro Tello la bautizó como "
En 1970 fueron sus años de triunfo, llevaba una carrera impresionante de éxitos, ya con el Valse de Polo Campos "Regresa" ella se fue a la fama, tenía contratos de tantísimo dinero todos los días, en lugares como El Chalán, en el reconocido Hotel Crillón, Teatro Municipal, entre otros. Estos momentos emotivos la hicieron recaer y sentir los puntillazos en la espalda, que después de unas radriografías, el resultado fue una lesión pulmonar y complicaciones cardiacas. Meses después, agradecida con todo su público que se acercó a Bravo chico, el lugar donde reposaba, se presentó en Plaza de Acho, con lleno total, ahí interpretó "Una carta al cielo" del compositor Salvador Oda.
Ya a mediado de 1973 su mal se había acentuado y presintiendo su partida, solicitó a Pedrito Pacheco, le escribiera un valse, que ella le puso "Mi última canción". Siempre agradecida con las personas que la ayudaron y estuvieron con ella en los momentos de éxito y en los momentos más difíciles, siempre recalcaba los nombres de: Gonzalo Toledo, Augusto Ferrando, Guillermo Stambury, Guillermo Bonilla, Guido Monteverde, Manuel Rodríguez Sánchez, Susy Monge, Viñico Tafur, Nilo Marchand y otros. Una mañana del Día de
Ausberto Mendoza, nos cuenta lo de esa mañana: "Ella estaba mal de la vista, Yo le hacía todo, hasta la pintaba. Me dijo: Hoy día me vas a poner bien bonita, porque hoy es el día de la canción criolla. Me voy a poner este vestido rojo, porque soy bien peruana, carajo!". "Amaneció bien lisurienta. En al auto, cuando íbamos a la misa de
Autor: Augusto "Polo" Campos
Letra:
"(Sonido de Timbre)
- ¿Quién es?
- El cartero
- ¡Ay! una carta que regio, Gracias."
Acabo de saber
que has terminado,
con ese tu querer
que habías jurado.
Que falso fué tu amor
lo presentía,
que un día ese calor
hielo sería.
Camino de traición
has elegido,
perdiendo así
lo que prometí.
No tienes corazón,
tu rumbo me da pena
están en la cadena
de amarga perdición.
Fueron tus dos cartas, cual puñal
las que a mí llegaron sin tardar;(bis)
ellas portaban esa decisión fatal
del rumbo que debías que tomar.(bis)
Quieres que perdone tu traición
que no te aborrezca por favor;(bis)
piensa que tú, ya no tienes corazón
y menos que merezcas mi rencor.(bis)
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